Ehorlin Nery Alay Gonzalez


6 de Marzo 1971

28 de Mayo 2026

  • Ehorlin Nery Alay González nació el 6 de marzo de 1971 en el cantón Paján, provincia de Manabí…

    en el seno de una familia humilde y trabajadora. Fue hijo de don Mateo Alay y doña Regina González, quienes le enseñaron desde muy pequeño la importancia de la honestidad, la responsabilidad, el respeto y el esfuerzo constante para alcanzar los objetivos de la vida.

    Desde su juventud se distinguió por su carácter alegre, amable y solidario. Era una persona que siempre tenía una sonrisa para ofrecer y una mano dispuesta para ayudar a quien lo necesitara. Su forma sencilla de ser, su noble corazón y su espíritu luchador le permitieron ganarse el cariño y el respeto de familiares, amigos y compañeros de trabajo.

    A lo largo de su vida se destacó por ser un hombre perseverante y comprometido con todo aquello que emprendía. Desarrolló diversas actividades relacionadas con el ámbito de la ingeniería, área en la que trabajó durante muchos años con dedicación, responsabilidad y profesionalismo. Cada proyecto que realizaba era una muestra de su compromiso con el trabajo bien hecho y de su deseo permanente de superarse.

    Además de su labor en el campo de la ingeniería, también incursionó en el comercio, actividad que desempeñó con entusiasmo y visión emprendedora. Su capacidad para relacionarse con las personas, su honestidad y su espíritu de servicio hicieron que fuera apreciado por quienes tuvieron la oportunidad de trabajar o hacer negocios con él. Siempre buscó generar bienestar para su familia y brindar apoyo a quienes estaban a su alrededor.

    Uno de los aspectos más importantes de su vida fue su amor por la familia. Contrajo matrimonio con Carmen Osorio, con quien construyó un hogar lleno de amor, respeto y valores. Juntos enfrentaron los desafíos de la vida y compartieron innumerables momentos de felicidad. Como esposo se caracterizó por ser un compañero leal y dedicado; como padre, fue una guía constante para sus hijos, procurando siempre brindarles educación, apoyo y buenos ejemplos.

    Su mayor orgullo fue ver crecer a su familia. Disfrutaba profundamente compartir tiempo con sus hijos y celebrar cada uno de sus logros. Con el paso de los años, la llegada de sus nietas llenó su vida de una alegría especial. Ellas ocuparon un lugar muy importante en su corazón y representaron una de las mayores bendiciones de su vida.
Familiar
Solidario
Perseverante
Trabajador

Formó su hogar inicialmente en la ciudad de Guayaquil, donde construyó gran parte de su historia familiar. Posteriormente, por motivos laborales, se trasladó a Macará, lugar en el que también dejó una huella imborrable gracias a su calidad humana, su espíritu colaborador y la amistad sincera que brindaba a quienes lo rodeaban. En cada ciudad donde vivió sembró recuerdos, afectos y enseñanzas que hoy permanecen en la memoria de muchas personas.

Entre las cosas que más disfrutaba se encontraban los viajes, las reuniones familiares y la oportunidad de conocer nuevos lugares. Le gustaba compartir conversaciones, anécdotas y momentos especiales con sus seres queridos. Valoraba profundamente la unión familiar y siempre procuraba mantener vivos los lazos que lo unían con quienes amaba.

Quienes lo conocieron recuerdan a Nery Alay como un hombre de palabra, trabajador incansable y ejemplo de perseverancia. Su vida estuvo marcada por el esfuerzo diario, la dedicación a su familia y la voluntad de salir adelante sin importar las dificultades que se presentaran. Fue una persona que enfrentó cada etapa de su vida con valentía, optimismo y fe.

Su legado permanece en los valores que transmitió, en las enseñanzas que dejó a sus hijos y nietas, y en el amor que sembró a lo largo de los años. Más allá de sus logros personales y profesionales, será recordado por la nobleza de su corazón, por su alegría contagiosa y por la manera en que supo tocar la vida de quienes tuvieron la fortuna de compartir su camino.

La historia de Ehorlin Nery Alay González es la historia de un hombre sencillo pero extraordinario, cuya mayor riqueza fue su familia, cuyo mayor orgullo fueron sus seres queridos y cuyo ejemplo seguirá viviendo en cada uno de ellos por generaciones.

Comparte un mensaje, un recuerdo o unas palabras de cariño en su honor.